Nada más aterrizar en el aeropuerto de Los Ángeles y recoger nuestras mochilas, fuimos en busca del autobús de cortesía que nos tenía que llevar a Dollar, donde teníamos reservado nuestro coche de alquiler. Se notaba que estábamos en USA: todo era a lo grande, empezando por los coches. Al cabo de 10 minutos pasó nuestro autobús y nos
dirigimos a Dollar. Había muchas más empresas de alquiler de coches (Álamo, Hertz, etc.) pero Dollar era la más económica y tenía buenas críticas.
Había una gran cantidad de gente esperando a recoger su coche pero una buena organización. Hicimos una cola de una media hora. Tuvimos suerte pues el empleado que nos atendió, como otros muchos, hablaba castellano. Nos podíamos defender en inglés perfectamente pero para situaciones en las que entran a jugar temas legales como era el caso, es mejor utilizar tu lengua. 
Alquilar un coche en USA es bastante económico. Lo que incrementa el precio considerablemente es el tema del seguro. Y al contratar por internet, no puedes saber el precio del seguro pues las compañías de alquiler de coches no están autorizadas a venderlos por internet. Curioso. 
Nuestro coche nos costó 450 € para 11 días, con un seguro bastante amplio, incluido. Además nos tocó dejar una fianza de 580 €. Lo devolvíamos el 31 de julio. A partir de agosto los precios se disparaban. 
Con todo pagado fuimos a recogerlo. Uno lo que realmente alquilaba era una categoría de coche. Nosotros habíamos pagado la más económica pero al chico que nos gestionó todo le debimos caer bien y nos dió uno de la superior ;-). Estuvimos esperando a que llegara uno de nuestra categoría pero cuando llegó lo desechamos. Era de 2 volúmenes (mucho más cómodo) pero no tenía bandeja trasera, lo que, teniendo que llevar las mochilas todo el día en el maletero, era peligroso. El siguiente que entró era un Toyota Prius híbrido y además con una lona que cubría el maletero. Perfectísimo. Lo cargamos y pusimos en marcha. Nos disponíamos a repetir nuestro día 21 de julio. Es lo que tiene el cambio horario 😉
Nuestra primera parada no estaba excesivamente lejos. Íbamos a la playa de Venice. Llegamos en poco tiempo. Aparcamos el coche (aquí habia que pagar parking sí o sí aunque era barato) y fuimos a conocer la playa. Desde el principio, parecía como sí nos hubiéramos colado en el escenario de la serie de los “Vigilantes de la Playa”. Los coches de los vigilantes de la playa, sus tablas de rescate, sus bañadores rojos… Estuvimos un rato en el “pier” o muelle, observando la vida de los locales. 
Después ya nos fuimos para Santa Mónica. Aparcamos y a comer. Nos apetecía probar un McDonald’s en Estados Unidos y la sorpresa fue mayúscula: el menú más económico (4,8 € cada uno) consistía en ¡2 hamburguesas!, patatas fritas y toda la bebida que quisieras, jajaja ¡Viva América!
Nos lo zampamos todo (no recordábamos la última vez que habíamos comido) y nos fuimos a conocer el pier de la playa de Santa Mónica. Este era más grande que el resto y tenía restaurantes y atracciones de feria y como no, tiendas de souvenirs. Además era el fin de la archifamosa Ruta 66, tal como mostraba una sencilla señal en el pier, donde todo el mundo se hacía la pertinente foto. Era difícil pues al ser agosto, el lugar estaba a tope de gente. Aún así lo conseguimos 🙂
Tras pasear un rato por el lugar, decidimos irnos ya para Ventura. Malibú lo dejábamos para cuando volviéramos a LA. En Ventura nos esperaba Jim, nuestro primer anfitrión de Coachsurfing. Hacia tiempo (desde Singapur) que no “surfeábamos” y nos apetecía repetir experiencia.
Nos costó un poco salir de la ciudad pues encima era las 6:30, hora punta de circulación. Casi 2 horas después llegamos a la casa de Jim. Era una casa con muy buenas vistas, en una urbanización que dominaba la ciudad. 
Jim era….ummmm….a ver como llamarlo….un verdadero profesional del Coachsurfing. Nada más llegar, nos enseñó toda la casa, las habitaciones en las que podíamos dormir, como funcionaba todo…y nos registró en su pequeña base de datos, jajajaja. Un tipo peculiar pero genial. 
Fuimos a cenar al pueblo (previamente nos preguntó el rango de precios que queríamos…mochilero, evidentemente)  a un mejicano. Nos pusimos hasta arriba. Le invitamos, como no. 
Al volver nos sentamos delante del ordenador los 3 y Jim analizó nuestro planteamiento para los 18 días. Nuestra idea era gastar lo mínimo. Habíamos alquilado el coche 11 días para hacer la costa entre LA y San Francisco y Yosemite y la última semana nos íbamos a trasladar a Las Vegas en autobús y allí hacer la excursión de un día al Cañón y pasar unos días en la ciudad. Sin coche.
Jim nos hizo un nuevo planteamiento para ver además la zona de Death Valley y todo el loop de la zona del Gran Cañón, que incluía varios parques naturales. Necesitábamos para ello alquilar el coche hasta el último día de nuestra estancia en Estados Unidos pero las fotos de Jim, nos acabaron de convencer. El presupuesto nos subía considerablemente pero una vez que estábamos allí, no nos lo íbamos a perder. Jim además nos pasó mapas de Google Maps con todos los recorridos parciales y notas con lo que podíamos visitar en cada zona. Increíble.
Además nos llamó a la empresa para gestionarnos la ampliación del alquiler del coche. Sólo tenemos palabras de agradecimiento con Jim. Encantador “and very helpful” ;-). Nada, empezábamos de cero con muchos más gastos. Trataríamos de compensarlo con Coachsurfing. 
Nos acostamos. No sabíamos la cantidad de tiempo que había pasado desde la última vez que habíamos dormido en una cama. Creemos que unos 2 días, jajajaja.

Para ver gastos, id al último post (etapa 20)