A la mañana siguiente nos levantamos temprano y nos fuimos a ver la cercana “Horseshoe bend”. Llegamos en una media hora y tras una breve caminata de 15 minutos llegamos. Se trata de un profundo cañón del río en forma de herradura. Era precioso y súper fotogénico…y realmente profundo. Además el sol nos daba de espalda (ya lo hicimos con intención) y las vistas eran simplemente fantásticas. Fue una 

sorpresa muy agradable. Nuestro coach de Ventura, Jim, nos lo había anotado en el listado de cosas a visitar pero no nos lo imaginábamos así de impresionante. Paseamos un buen rato por la zona y ya nos fuimos al coche. Sí tienes algo de vértigo, ten cuidado. De verdad que la caída del cañón impresiona pero vale mucho la pena.
Sobre las 12 nos plantamos en la empresa del tour del Antelope no fuera a ser que llegáramos tarde, jajaja. A las 11:45 hicieron el reparto de gente entre los distintos guías navajos y ya nos montamos en los jeeps. Los primeros kilometros transcuren por la carretera hasta la entrada a la reserva navaja. Después del control, empezaron 20 minutos de conducción off road por arena y piedras, muy divertidos por cierto ;-). Llegamos a la entrada del estrecho cañón del Antelope. Estaba lleno de jeeps, lo cual presagiaba que estaría lleno de gente. Y así fue. 
Este cañón se había formado por la acción erosiva del agua al atravesar la montaña durante años, creando unos estrechos y sinuosos pasadizos de diferentes tonalidades. Los juegos que hacía la luz al entrar por los distintos rincones eran impresionantes. Parecía que te encontraras en otro planeta, de verdad. Realmente el cañón era mágico. Creo que era la palabra que mejor lo definía. Lástima que hubiera tanta gente. Aún así se disfrutaba mucho. Además el guía sabía dónde y cómo hacer las fotos más espectaculares. Esta visita merece mucho la pena.

Aún medio extasiados cogimos el coche rumbo a Kanab, donde íbamos a pasar la noche. El camino era un poco largo pero teníamos una mini excursión a mitad de camino. Era el Toadstool trail. Se trataba de una corta caminata para observar unas extrañas formaciones rocosas. No estuvo nada mal y una caminata muy ligera, apenas una hora entre la ida y la vuelta. 
Llegamos a Page y fuimos a buscar camping. Había uno justo a la entrada, bastante bien de precio (21 $ – 15,43 €). El dueño era un tipo jovial y nos explicó todo lo que podíamos hacer allí. Le preguntamos directamente por la visita a The Wave.
The Wave (‘La Ola’) era una formación rocosa de arenisca del periodo Jurásico muy antigua (190 millones de años). Se trataba de un paisaje de formas onduladas en forma de ola y colores anaranjados y rojizos. Originariamente era un conjunto de dunas que con el paso del tiempo se transformaron en roca sólida, ayudado de la acción del viento y la lluvia.

Nos comentó que, como había tanta gente interesada en el Trekking y las autoridades del Parque Nacional querían preservar al máximo el lugar, se concedían sólo 20 permisos de visita. ¿Y cómo se conseguía uno de estos ansiados permisos? Pues había que personarse a las 9 de la mañana en las oficinas del Parque situadas en un edificio cercano al camping e inscribirse en un ¡sorteo! que se hacía a las 9 de la mañana . El permiso era para el día siguientew. El Trekking es bastante largo, unas 7 horas pero ya que estábamos allí, íbamos a intentarlo.
Nos fuimos entonces a dar un vuelta por Kanab. Era un pueblo no muy grande, bastante acogedor, ideal para comprarte las típicas botas vaqueras americanas, jajajaja. Cenamos y nos volvimos al camping a descansar
Para ver gastos, id al último post (etapa 20)