Madrugamos y nos fuimos pronto a las oficinas del Parque Nacional a intentar “conseguir” nuestros permisos para visitar “The Wave”. Como explicábamos en el anterior post, se conseguían por un sorteo. Así que a las 9 nos tenían a todos los interesados, unas 40 personas, reunidos en una sala. Algunos habían acudido toda la semana esperando la llamada de la diosa fortuna. Había incluso unos españoles que habían hecho 70 millas esa misma mañana desde Page. Sabíamos que era muy complicado pues sólo podía hacer este Trekking 20 personas al día y era temporada alta, pero había que intentarlo. El “ranger”, haciendo un poco de teatro y con mucho humor, sacó las bolitas con los números asignados. A nosotros no nos tocó por uno….lástima. Al menos uno de los número tocó al grupo que ya llevaba allí una semana 😉
Cogimos de coche para irnos hacia el Bruce Canyon. Realmente no estaba lejos y como habíamos madrugado, llegamos bien temprano. Fuimos al centro de visitantes a recoger información. Estaba todo bastante bien organizado. Existía un edificio central con un hotel, restaurantes y una tienda con todo lo que podías necesitar en este parque, desde comida hasta un saco. El recorrido para ir a los distintos miradores se podía realizar bien en autobuses gratuitos del parque, bien en coche. Nosotros decidimos coger nuestro coche al tener así más libertad.

Plano en mano fuimos recorriendo unos uno todos los miradores. Las vistas más impresionantes eran las de lo que se denominaba el “Anfiteatro”, en el que existían varios miradores. Allí se podían observar las famosas formaciones denominadas “Hoodoos” (mirar las fotos). Era realmente bonito y espectacular ver toda la zona llena de estos pináculos de varias tonalidades tierra y rosa. De lo más bonito que vimos en Estados Unidos. Lo recomendamos. Hicimos además el Trek del “Queen Garden” que descendía y te permitía ver dichos pináculos desde abajo. Muy bonito, de verdad.

Recorrimos todos los miradores y comimos. Después plantamos la tienda en uno de los campings de dentro del parque. Si ibas demasiado tarde, te quedabas sin sitio. El pago se realizaba en un buzón en la entrada del camping, depositando un sobre que había al efecto con los 15 $ (11 €) que costaba en total la noche. Luego cogías un resguardo que había con el sobré y lo colocabas en tu parcela. Sencillo. Nosotros estábamos en una zona reservada a estancias de un día, por eso encontramos sitio.
Como disponíamos de toda la tarde por delante, decidimos hacer un Trekking sencillo, el del río Escapanti, a unos cuanto kilómetros. Realmente no nos valió la pena. El camino era bastante largo pero no especialmente bonito y una vez allí el paso del río estaba cortado, en fin….
Volvimos para ver el atardecer cámara y trípode en mano. Eso sí que valió la pena: la luz del sol acabando el día acentuaba los cálidos colores de las formaciones de este cañón. Nos hinchamos a hacer fotos realmente de postal. 😉
Y ya nos retiramos a nuestro camping a cenar algo y a dormir. ¡Qué buen día pasamos!
Para ver gastos, id al último post (etapa 20)