Era nuestro último día en Estados Unidos. Recogimos nuestras mochilas y tras una breve charla con Lilie, nuestra anfitriona, nos despedimos de ella esperando verla pronto en España.
Era un día de bólidos. Primero de todo ir a devolver el coche a Dollar. Aprovechamos el trayecto para hacernos la típica foto con el cartel de “Wellcome to fabulous Las Vegas” y de aquí ya fuimos directos a dejar el coche. De Dollar, con el bus de cortesía, fuimos al aeropuerto a facturar las mochilas para olvidarnos de ellas mientras visitábamos la ciudad.

¡Menos mal! Cuando fuimos a realizar el check-in, no dijeron que sin billete de salida de Lima, no podíamos volar. Pues nada, nos tocó buscar con el móvil por internet (gratuito en el recinto del aeropuerto, ¡menos mal!) en el aeropuerto un bus de Lima a Ica, la siguiente parada prevista. Sin gran dificultad lo hicimos. Con el billete reservado, nos dicen que “no”; que “lo que tenemos que demostrar es que salimos del país”, es decir, de Perú….cauentodoloquesemenea…..cabreo, conversaciones con el encargado pero bueno, no había más remedio. Así que nos ponemos a buscar un bus de Puno (Perú) a Copacabana (Bolivia). Otro problema, para este trayecto, no encontrábamos compañías de autobuses que dejaran reservar por internet. Finalmente, cuando ya no sabíamos que hacer, encontramos una y problema resuelto. Ya podíamos reservar. Ufff, menos mal que vinimos con tiempo. Si no, nos hubiéramos arriesgado a que en Lima, nos hubieran deportado a Estados Unidos, en teoría.
          Pirámide de Keops, Las Vegas, Estados Unidos
Pirámide de Keops
Estatua de la Libertad, Las Vegas, Estados Unidos
Estatua de la Libertad

Cogimos un bus hacia la ciudad y empezamos nuestra visita de la parte nueva de Las Vegas por la zona de “New York city” y del hotel que recuerda a la Pirámide de Keops. La verdad es que esta ciudad es, como nosotros decíamos, una especie de Port Aventura, pero no por ello o precisamente por ello resulta curiosa e interesante. Como hemos dicho alguna vez, resume un poco el espíritu americano: puro espectáculo, dinero, libertad y excesos. Estos últimos a todos los niveles.

Estuvimos caminando por Las Vegas boulevard y contemplando con la boca abierta cual niños todo lo que íbamos encontrando.
La réplica de New York con su puente de Brooklyn, la pirámide de Keops, la tienda de Coca-cola con su enorme botella presidiendo la entrada, el llamativo Hard Rock Caffe, las tiendas de Louis Vuitton, Prada, Yves Saint Laurent, la tienda de Harley Davidson con su espectacular moto saliendo de la fachada, la réplica de la Torre Eiffiel, la fontana de Trevi, el hotel Caesars Palace y finalmente el Venetian, el más increíble de todos los casinos y hoteles que hay en esta ciudad.

Tienda Harley Davidson, Las Vegas, Estados Unidos 
Tienda Harley Davidson
Las Vegas Boulevard, Estados Unidos
Las Vegas Boulevard
The Venetian, Las Vegas, Estados Unidos
                               
Aquí estuvimos un buen rato paseando por esta réplica de lo más significativo de Venecia: el puente Rialto, el “Campanile”, el palacio Ducal y los canales con sus góndolas. Además en el interior del centro comercial también existen canales con góndolas y gondoleros, donde uno puede darse un curioso (y caro) paseo. ¡Fantástico!
Y ya no digamos cómo es el casino. Mucho dinero invertido pero también mucha gente disfrutando y consumiendo en el mismo.



Comimos en el lugar y ya volvimos andando haciendo el recorrido a la inversa, esta vez un poco más rápido. Llegados  a la zona de New York cogimos un bus para el aeropuerto y allí a esperar nuestro vuelo.

Salíamos por la noche de Las Vegas y aterrizábamos unas cuantas horas después en Fort Lauderdale, en Miami, donde hacíamos escala durante unas horas en nuestro camino a Perú.
Tenemos que decir que nos ha encantado esta parte de Estados Unidos. La gente es amable, cordial y siempre con ganas de ayudar. Las ciudades desbordan vitalidad y energía y en general nos han parecido bien organizadas. Y de la naturaleza qué decir: nos ha resultado impresionante ver los leones marinos y las ballenas en el océano pero también nos hemos quedado boquiabiertos al contemplar las impresionantes montañas y volcanes de los Parques Nacionales, donde todo es fácil para el visitante. Todo muy recomendable. Y además el coachsurfing se practica habitualmente 🙂
Total gasto para 2 personas, 21 días: 1.908,95 €
– Comidas: 438,58 €
– Alojamiento: 71,28 € (solo pagamos 6 noches y fueron en camping, el resto, coachsurfing)
– Autobuses: 17,63 €
– Alquiler coche: 974,5 €
– Gasolina: 146,82 €
– Visitas: 219,77 €
– Tarjeta SIM: 18,37 €
– Varios: 25,1 €
Total gasto por persona, 21 días: 45,45 €/persona/día