Este día nos levantamos muy temprano pues teníamos muchos kilómetros y cosas que visitar. Daniel madrugaba también, con lo que todo fue más fácil.
Fuimos directos a visitar Morro bay y la impresionante montaña que preside la entrada. Estuvimos paseando un rato por la zona, su paseo y las calles de este antiguo y bonito pueblo pesquero y ya seguimos nuestra ruta hacia el norte.Nuestra siguiente parada, a no muchos kilómetros de allí, era San Simeon pero sobre todo el Castillo de Hearst. Jim nos había

comentado que, para nosotros los europeos, no tenía mayor interés. Teníamos más y mejores de estas construcciones cerca de casa. Le hicimos caso pero no nos resistimos a acercanos lo máximo posible hasta la entrada para tomar las fotos más cercanas posibles.
Pocos kilómetros más al norte dimos con la zona de Piedras Blancas. Allí encontramos, para nuestro asombro, una playa repleta de leones marinos. Había una especie de pasarela de madera para observarlos de cerca. El espectáculo era increíble: decenas de leones marinos retozando en la playa y algunos, los más jóvenes, peleando en la orilla. Estuvimos un buen rato allí, admirándolos.

Pocos kilómetros más al norte dimos con la zona de Piedras Blancas. Allí encontramos, para nuestro asombro, una playa repleta de leones marinos. Había una especie de pasarela de madera para observarlos de cerca. El espectáculo era increíble: decenas de leones marinos retozando en la playa y algunos, los más jóvenes, peleando en la orilla. Estuvimos un buen rato allí, admirándolos.
Cogimos de nuevo el coche y empezamos poco a poco a dejar atrás las playas. Al cabo de unos kilómetros, cambió el paisaje. Llegaban a los espectaculares y abruptos acantilados del Big Sur. Eran realmente impresionantes. Nos encantó esta zona, a pesar de las curvas. Allí nos dejamos por hacer el Trekking a las cataratas de McWay. No teníamos tiempo :-(. Pero sí vimos el bosque de los Redwoods gigantes pues la carretera atravesaba parte del mismo. Como nos esperaba Yosemite, no pensamos ni en pararnos.

Seguimos haciendo kilómetros. La carretera ofrecía un buen espectáculo. Desde que salimos por la mañana de Morro bay, habíamos visto playas desiertas y preciosas, acantilados increíbles, frondosos bosques, …. De camino paramos en Ranger Point, donde pudimos ver con más calma los acantilados y descansar un poco de tanta conducción. Os aconsejamos salir de la zona de Morro Bay con el depósito lleno. En el Big Sur hay tan sólo 2 gasolineras (una la de este punto) y son carísimas.
Reanudamos la marcha y tras unos minutos vimos varios coches parados en la carretera. Paramos pensando que era un mirador pero de repente vimos una estela en el mar. Yo le dije a Anna que debía ser un barco pero ¡qué va! ¡era una ballena! Sacamos la cámara rápido pero estaba demasiado lejos. Bueno al menos ya habíamos visto una. 🙂
A mitad de tarde llegamos a Point Lobos, cerca de Monterrey. Era un parque estatal donde bien se podía pasar un día recorriendo sus rincones. Allí pudimos ver más focas, leones marinos y una preciosa isla repleta de pájaros. Nos recordó a momentos a la película de Hitchcok, jajaja. La entrada costaba 7,4 €… ¡El coche!…Incluida la gente que hubiera dentro 🙂
Finalmente llegamos a Monterrey. Estuvimos paseando un rato por la ciudad. Nos informarnos sobre las salidas en barco para el avistamiento de ballenas, que nos hacia mucha ilusión. Con la información en mano nos fuimos hacia Santa Cruz. Allí nos esperaba nuestro anfitrión de ese día, Steve. Volveríamos a Monterrey al día siguiente para ver las ballenas.
Tardamos casi 2 horas en llegar a Santa Cruz pues pillamos un atasco. Sobre las 9, llegamos a casa de Steve. Nos enseñó su casa y nos fuimos a tratar de encontrar un sitio para cenar. Era tarde y lo tendríamos difícil. Finalmente encontramos uno abierto y pudimos probar los típicos “Fish&chips”. Buenísimos. Estuvimos un buen rato hablando con Steve, especialmente sobre el coste de la vida en la zona. Nos comentó que la gente como él, que se dedica a a la tecnología, se ganaban bien la vida. El resto no lo pasaba tan bien. Nos comentó también que era posible hacer la excursión de avistamiento de ballenas desde Santa Cruz. Todos los barcos iban a los mismos sitios. Rehicimos una vez más nuestros planes. Volvimos a casa y fuimos directos a descansar. Había sido un día precioso pero muy laaaaargo.
Para ver gastos, id al último post (etapa 20)