A pesar de ser un trayecto diurno, decidimos ir de Arequipa a Puno con la empresa de autobuses La Cruz del Sur, la más afamada del país. La otra opción, Julsa, había tenido varios accidentes últimamente y no nos daba confianza.
Nos trasladamos a primera hora del hostel a la terminal terrestre en taxi (1,85€). Allí cogimos el bus sin mayor novedad y nos acomodamos. Como habíamos dormido poco, caímos fritos creo que antes de salir de la misma terminal ;-).
El trayecto ascendía bastante, hasta los 3.830 metros, lo cual se dejaba notar en una mayor dificultad para respirar. El paisaje del trayecto nos recordó un poco al Tíbet, ni un sólo árbol y cielos espectaculares.
Finalmente sobre las 2 llegábamos a la ciudad de Puno, con el lago Titicaca de fondo. Nada más llegar a la estación de autobuses de Puno, había una señora que nos ofrecía hotel. Teníamos ya uno mirado pero el que nos ofrecía tenía buena pinta, estaba en el centro y como nos veía muy poco convencidos rebajo el precio hasta los 10,5€, sin decirle nada. Como el precio era el que teníamos de referencia allá fuimos en taxi por poco mas de un euro. El hostal, Maison del Lago, estaba muy bien y además la habitación tenía baño dentro y Wi-fi y muy céntrico.

En Puno, ciudad de poco interés, sólo había una actividad a realizar que era el tour de las islas. Se visitaba las islas flotantes de Uros y la de Taquile. La misma señora que nos trajo al hotel nos propuso el tour a unos 13€. Tras apretarle un poco nos lo dejó a poco mas de 9. Incluía el transporte a/desde el puerto, el barco a las islas y las entradas a cada una de ellas (2,1€). Le dijimos que lo pensaríamos.

Dejamos las mochilas y nos fuimos a recorrer la ciudad y de paso aprovecharíamos para contrastar el precio del tour. Nuestro paseo empezó en la plaza de Armas. Bonita pero pobre en relación a otras que habíamos visto. Allí visitamos la catedral y nos dirigimos al cercano mirador del cerro de Huajsapata. Las vistas pues normalitas, esta ciudad no era muy bonita. De ahí ya regresamos al hotel a través de la calle peatonal Lima que nos sorprendió por la gran cantidad de restaurantes y tiendas, de souvenirs como no, que había y el ambientazo. Cenamos por ahí y nos fuimos a dormir. 
Habíamos contrastado los precios del tour: estaban en torno a 13-14 €, así que decidimos llamar a la señora y reservar el tour con ella. Por cuenta propia salía incluso más caro.
Al día siguiente, jueves, nos despertamos pronto ¡otra vez!. Nos pasaban a buscar a las 7 de la mañana. Medio dormidos llegamos al barco y allí seguimos durmiendo. Al cabo de una hora y medio, llegábamos a la isla de Uros que íbamos a visitar. Estas islas estaban hechas por sus habitantes a base de totora, un tipo de paja que aprovechaban hasta para comer. Las raíces de estas plantas tenían bastante aire en su interior a la vez que eran muy ligeras con lo que la aprovechaban para crear estas islas flotantes. En cualquier caso las islas las anclaban al fondo con estacas de madera. Sobre ellas construían sus viviendas, también a base de totora. Cocinaban también en las mismas islas colocando piedras en el fondo para evitar posibles fuegos. Increíble e interesantísimo. Andar sobre estas islas era como andar encima de una colchoneta. Una vez en la isla, nos ofrecieron un paseo en barcas tradicionales de totora por la zona, al precio de 2,5€. Nos unimos a todo el grupo e hicimos el paseo. Aunque nos pareció todo bastante curioso nos dió la impresión de “turistada”, es decir todo muy montado para el turista. Sí vais es interesante pero el paseo en barca nos pareció sin ningún interés. El conjunto de Uros comprendia unas 1000 islas, algunas de las cuales contaban incluso con colegios. Comentar que una parte de la población hablaba el aimara, una lengua bastante compleja destinada a la extinción. Curioso resulta el dato de que comparte algunas palabras con el ¡japonés!
Nuestra siguiente parada era Taquile. Unas 2 horas más. Nueva oportunidad para seguir durmiendo. Una vez llegados a Taquile, subimos hasta la plaza mayor del pueblo. Aquí, además de disfrutar de buenas vistas del lago Titicaca con las montañas nevadas de fondo, nos explicaron que esta isla era Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su arte textil, uno de los más finos del mundo. De hecho la isla estaba lleno de puestos de venta de gorros, jerseys, mantas,…. También existia en esta isla el llamado turismo rural comunitario. O sea uno podía quedarse a dormir en alguna de las casas de sus habitantes. El tema de los restaurantes también funcionaba de forma comunitaria y se iban rotando. Nuestro grupo iba a comer a una casa ya determinada. Nosotros, como pobres mochileros, nos habíamos llevado nuestra propia comida. El menú estaba en torno a 5€.
Tras la comida, embarcamos de nuevo y pusimos rumbo a Puno. El tour había resultado bastante interesante gracias a las explicaciones de nuestro guía. La visita a Uros fue curiosa pero la de Taquile se puede evitar.
Tras el tour decidimos ir a probar el Cuy (conejillo de indias). Era el último plato que nos quedaba por probar de la estupenda cocina peruana. No nos decepcionó. Sabrosisimo.
Y de ahí al hotel a descansar. Al día siguiente nos tocaba madrugar para ir a Copacabana, ya en tierras de Bolivia.
Total gasto para 2 personas, 2 días: 93,16 €
– Traslado: 31,28€
– Taxi: 1,85 €
– Alojamiento: 21,2 €
– Comidas: 14,98 €
– Tour islas: 23,85 €
Total gasto por persona, 2 días: 23,29 €/persona/día