Sobre las 8 de la mañana nos levantamos para desayunar la querida tortilla de patatas de nuestro hostel de Don Det pero ese día no podíamos hacerlo largo. En un rato salíamos hacia Camboya. Traslado en barco primero hasta el embarcadero de Ban Nakasang. Allí rellenamos la solicitud de visado de Camboya en la agencia donde habíamos comprado el billete del autobús.
Tuvimos que pagar el visado más los gastos de gestión, 30€ por persona. Te cobran unos 5€ pero vale la pena: se encargan de todo y no hay problemas en la frontera. En un rato llegamos a la misma. Nos tocó bajar del autobús y caminar unos 500 metros en tierra de nadie hasta el otro extremo. Una vez allí subimos de nuevo en el autobús. Estábamos en Camboya…y en sus terribles carreteras. A pesar de que el autobús no estaba mal del todo, las carreteras eran caminos de tierra con algo de asfalto. Al menos los primeros 100 kilómetros. Aún así dormimos a ratos.
Teníamos que haber llegado a las 7:30 de la tarde. Llegamos a las 10:30. Ni nos inmutamos, ya estábamos acostumbrados. Nada más llegar a Phnom Pehn, pillamos un tuk-tuk que nos llevó a un par de hostels recomendados por Lonely Planet en la zona que queríamos. No había sitio ni en esos dos ni en ninguno de la calle. El conductor del tuk-tuk, muy amable, nos esperó mientras preguntamos y se ofreció a llevarnos, al precio ya pactado (1,47€) a otra calle con muchos alojamientos, la 172. Allí no hubo problemas. Llegamos, pagamos una sola noche y descargamos las mochilas. Después nos dedicamos a recorrer esa misma calle en búsqueda de alternativas para dormir. Enseguida encontramos un hotel con una habitación triple y baño dentro, con ¡taza y bañera! increíblemente limpia a 20€. Perfecta. Al día siguiente llegaba Laura, la amiga de Anna y pasábamos a ser tres. 
El miércoles nos tocó madrugar. Primero nos trasladamos al nuevo hotel. Aprovechamos el check-in para solicitar el visado para Vietnam allí mismo. 65€ por persona. Luego cogimos un tuk-tuk para ir al aeropuerto internacional de Phnom Pehn. El vuelo con el fuet, queso, jamón, …..ah, y Laura, llegaba a las 8. Se retrasó un poco pero sobre las 8.45 apareció por la puerta de llegadas. Abrazos y resto de gestos de exaltación de la amistad y de nuevo al hotel. Allí hicimos recuento de lo que nos había traído: fuet, longaniza seca, queso semi-curado, jamón, sobres de cola-cao, antibióticos, etc. Mientras las dos amigas hablaban, me zampé literalmente un paquete de queso. ¡Qué bueno! Después de un rato de intercambio de cotilleos, nos fuimos de visitas por la ciudad. Laura llevaba muchas horas sin dormir pero había que aguantar. Primero visitamos el Central Market, en pleno corazón de la ciudad. El edificio es bastante bonito para ser la ubicación de un mercado. De ahí nos dirigimos andando al Wat Phnom situado en lo alto de la única colina de la ciudad. 

Tras las fotos, continuamos paseando por el paseo ribereño del Mekong. Nos paramos a comer en un restaurante indio. La verdad es que nos estábamos aficionando bastante. Si tenías cuidado con el “spicy” y sabías pedir, podías comer algo distinto, sabroso y a precios razonables. Después paseando llegamos al Ounalom wat, un templo bastante normalito pero que estaba justo al lado de la visita estrella del día, el Palacio Real. Primero de todo advertir que se debe visitar con hombros y piernas cubiertos. Si no, tienen a disposición de los visitantes camisetas blancas talla XXL al módico precio de 3€ euros, o sea, una barbaridad…aquí claro. Además de los 6,5€ de la entrada. A partir de ahí a disfrutar de la visita que, a nuestro gusto, valió la pena. Especial interés tuvo la pagoda de plata con su suelo recubierto de placas de plata de 1 kg cada una. Además pueden verse distintas piezas de oro, plata y piedras preciosas. Después de una buena tarde, volvimos caminando hacia el hotel. 

De camino paramos en una cafetería donde habíamos quedado con Salva, de la empresa de viajes “Camboya increible“. Era conocido de la familia de Anna y nos hacia ilusión quedar con él e intercambiar opiniones. Fue un rato muy instructivo para nosotros. ¡Gracias, Salva!. Seguidamente cenamos en un restaurante bastante moderno y bien de precio que encontramos de vuelta a “casa”. Estábamos muertos de sueño y caímos enseguida.
El jueves nos lo tomamos con calma. Por la mañana, visita al concurrido Russian Market, donde pudimos encontrar de todo. Comimos pronto en los puestos del mismo mercado a los buenos precios habituales. Después tuk-tuk y a visitar el monumento a la independencia para realizar las pertinentes fotos. De ahí fuimos andando hacia el paseo del Mekong. Allí pudimos observar el continuo tránsito de barcos de orilla a orilla del río, transportando coches, camiones y sobre todo motos. Estas son las reinas de la ciudad y más al precio de la gasolina aquí, muy similar al español. Una locura. Al llegar al hotel, recogimos los pasaportes con el visado para Vietnam y a dormir. Al día siguiente salíamos para Siem REAP, la puerta del esperado Angkor Wat.

Total gasto para 3 personas, 3 días: 194,55€
– Transporte: 54,46€
– Hostel: 38,27€
– Comidas: 68,35€
– Entradas: 18,76€
– Varios: 14,71€
Total gasto por persona, 3 días: 21,61€/persona/día