Sonó el despertador y ya, como verdaderos autómatas, preparamos nuestras mochilas para una nueva etapa en ruta. Había sido día y medio largo de descanso al lado del mar que nos había sentado genial.

Dejábamos Mamallapuram para ir a Tiruvannamalai. Para
ello teníamos que hacer un poco de camino hacia Pondicherry y luego desviarnos. La carretera en general no estaba mal, salvo algún tramo en obras.
Iban pasando los kilómetros y al cabo de 5 horas, esto para nosotros ya no era nada, llegábamos a la pequeña y bulliciosa ciudad de Tiruvannamalai. Aparcamos cerca del templo y fuimos a buscar hostel. Aquí la oferta es escasa y de calidad medio-baja. Pero tuvimos suerte casi enseguida. Encontramos el hotel Ganesh que lo tenía todo: habitación decente, wifi en recepción, aunque internet no funcionaba muy allá, cerca del templo, parking para Oty y un restaurante vegetariano bastante bueno y económico. Ah y el precio, unos 7,5€ la habitación doble.

Comimos en el restaurante y después descansamos hasta que el sol bajara un poco. El calor era asfixiante. 

Sobre las 5 nos plantamos en el templo de Arunachaleswar. Tras dejar las zapatillas en consigna (0,06€ por persona), fuimos a la entrada. Nos recordaron como siempre que no se podían hacer fotos y para dentro. No se paga nada, como en casi todos los templos del sur de la India. Además del tamaño (es uno de los más grandes en este país) lo que nos llamó la atención de este templo es la cantidad de gente que hay. Fuera, antes de llegar, muchísimos puestos te ofrecen todo lo que puedes necesitar para las ofrendas y más. Dentro, hay un montón de gente bien viendo el templo o participando en las “pujas” que tienen lugar en su interior. Amenizando esto además, te puedes encontrar un elefante (representando a la diosa Ganesh) que reparte bendiciones a los creyentes o gente tocando tambores u otros instrumentos. Fue realmente impresionante, de verdad, sobrecogedor el ambiente que se vivía dentro del templo y por supuesto muy auténtico. Además se pueden admirar las cuatro grandes Torres o “gopurams” de color blanco, una por cada punto cardinal. Templo de visita obligatoria.

Después de casi una hora de visita, hicimos fotos por el exterior y de camino al hostel. Esta ciudad tampoco nos ofrecía nada interesante que no hubiéramos vivido ya.
Cena, peli y a dormir. Al día siguiente nos despertábamos pronto. Teníamos que devolver al mediodía la moto en Bangalore.
Total gasto para 2 personas, 1 día: 20,16€
– Alquiler moto: 3,12€
– Hostel: 7,52€
– Gasolina: 2,59€
– Comidas: 6,81€
– Visitas: 0,12€
Total gasto por persona, 1 día: 10,08 €/persona/día