Tras una plácida noche nos levantamos con fuerza y energía para afrontar una nueva etapa pero al recoger a nuestra querida Oty, vimos que tenía la rueda de atrás muy deshinchada. Mal rollo. Fuimos a llenar el depósito de la moto y ya de paso hinchar la rueda. El chico de la gasolinera al tratar de hincharla nos comentó que estaba “punched”. ¡Oh, my god! Como solía decir Anna. Debió ser a causa del mal estado de las carreteras que habíamos pasado pero el caso es que, una vez hinchada, no tenía mal “aspecto”. Así qué decidimos ir tirando hacia Cochin e ir comprobándola cada cierto rato.

Iban pasado los kilómetros y la rueda aguantaba muy bien, así que decidimos intentar llegar a Cochin. La primera parte de la etapa transcurría con buena carretera aunque el paisaje era más bien normalito.
Al llegar a Thrissur paramos pues teníamos que decidir entre ir hacia la costa y bajar al lado del mar o seguir desde Thrissur directos a Cochin por el interior que era lo más rápido. Preguntamos a un policía local y nos comentó que fuéramos por la costa que era más bonito, así que le hicimos caso y nos adentramos en Thrissur. Errorrrrrrr. Pillamos un atasco monumental y nos costó tres cuartos de hora cruzar la dichosa ciudad rodeados de tuk-tuks suicidas y un aire irrespirable. Nos acordamos del policía y su familia. ;-).
Una vez fuimos saliendo de Thrissur, fuimos recuperando el ánimo pues la carretera se hacía ancha, aparecían palmeras, canales con agua y a ratos ¡el mar! ;-). Muy bonito. Los kilómetros empezaban a pasar rápido.ñ
Al cabo de un rato, llegábamos a Ernakulam, muy cerca de Cochin, una ciudad muy turística y extrañamente, TODO ESTABA CERRADO, un lunes. Nos extrañamos muchísimo. Parecía una ciudad fantasma. Seguimos y trs una media hora llegamos a Cochin. Nos fiamos de la Lonely Planet y acudimos al Princess Inn, un hostel situado en plena zona de fuerte Cochin y cerca de todo. Muy recomendable: ambiente mochilero, wifi, zona común muy bonita, habitaciones grandes y limpias y personal muy amable. Y 7€ la habitación doble con baño. Simplemente perfecto. Dejamos los trastos y salimos a pasear. Pudimos ver las Fishing nets con los pescadores locales en plena acción. Se trata de unas redes situadas a la orilla del mar y que con un mecanismo muy rudimentario pero eficaz sumergen bajo el agua para luego subirlo al cabo de un rato lleno de peces…o no, je, je, je. También pudimos contemplar el atardecer en la playa, donde había mucho ambiente de gente local y turistas indios. Muy chulo. De ahí fuimos a cenar delante del hostel algunas especialidades de la cocina de este país. Sabrosiiiiiiiisimo.

El martes a primera hora, visto el estado de la rueda trasera de Oty, fuimos a reparar el pinchazo a un taller cercano que nos recomendó el simpático gerente del Hostel. ¡1€ la reparación! Así nos quedábamos más tranquilos. Después, plano en mano, visitamos el centro histórico de lo que antiguamente fue el Fuerte Cochin, con su largo historial de guerras e invasiones. Sobre el mediodía, cogimos la moto y fuimos a descubrir Ernakulam un día normal pues nos contaron que el día anterior estaba todo cerrado a causa de una huelga general. Pues nada nuevo que descubrir: caos, gente, tráfico, ruido…como el resto de la India. Así que comimos y volvimos a la paz y el encanto de Cochin. Antes nos dio tiempo a pasar por el Mattancherry Palace que, aunque tiene unos murales preciosos, el edificio como tal no nos dijo gran cosa. Después, ya en Cochin, nos dimos un paseo por la franja del mar, tomamos unas samosas de merienda y al hotel temprano. Al día siguiente nos íbamos a descubrir los canales de la zona (backwaters)

El miércoles sonó temprano el despertador…para variar: a las 8 nos venían a recoger para realizar el tour en barca por los canales de la zona, los conocidos backwaters. Estábamos muy expectantes pues todo el mundo decían que eran muy bonitos. Nos vinieron a recoger en una furgoneta pequeña pues en el grupo éramos 8. Perfecto. Tardamos como hora y media en llegar al embarcadero. Allí nos montamos en una barca techada de impulso manual, es decir, un hombre con una percha que la impulsaba, haciendo tope en el fondo. Salimos en una zona ancha del río pero enseguida nos metimos por estrechos canales rodeados de palmeras y demás vegetación. Impresionante. Además de lo bonito del paisaje, paz y silencio casi total tan sólo roto por las cámaras y un señor indio que formaba parte del grupo que no callaba ni bajó del agua (casi literalmente). El paseo discurrió tranquilo. Hicimos una primera parada (no oficial) a comprar cocos a un señor en mitad de la vegetación. Vino bien por estirar piernas y hacer fotos. La segunda fue en una “fábrica” de piensos extraídos de las conchas. Lo utilizaban como fertilizante y también como medicina. Increíble. Tras otro rato de navegación más, volvimos a parar en una fabrica de hilo natural. Seguimos hasta las 2, momento en el que paramos para degustar en mitad del bosque una auténtica menú hindú: arroz con diversas salsas más o menos picantes servidas sobre una hoja de la planta de la bannana, acompañado de poori, su pan típico. Como éramos turistas, nos pusieron cucharas pero ellos se lo comen con los dedos. Tras la deliciosa y típica comida nos relajamos durante otra hora y media más navegando por los backwaters. Sobre las 4 desembarcamos y sobre las 5 estábamos en el hostel. Pasamos un día genial y conocimos un grupo excepcional, seguidores a partir de ese momento de una vuelta al mundo sabrosa 😉 . Y todo por 10€ cada uno. Después, como cada día, paseito al lado del mar, fotos y a “casita”

Total gasto para 2 personas, 3 días: 97,53€
– Alquiler moto: 9,4€
– Gasolina: 9,53€
– Hostel: 22,57€
– Comida: 28,62€
– Visitas: 21,31€
– Lavandería: 5,1€
– Pinchazo moto: 1€
Total gasto por persona, 3 días: 16,25€/persona/día