Tras un vuelo relativamente corto llegamos a Bali. Para entrar en el país necesitas un visado que se consigue antes de la aduana. Se pagan 25$. Si no los lleváis encima, no os preocupéis, hay cajeros a vuestra disposición.
Una vez entrados en el país fuimos en busca de información turística y autobuses. Ni una cosa ni la otra. No había ningún sitio de información turística y los autobuses públicos estaban lejísimos. Decidimos comprar la Lonely Planet correspondiente y comer. Contactamos entonces con nuestros amigos Sandra y David que estaban allí hacia unos 4 días. Nos dijeron que fuéramos a Padang-Padang así que allí fuimos.
Respecto al trasporte, o caminas un buen rato en busca del autobús público o cojes un taxi. Taxis hay de 2 tipos: los que te intentan captar a la salida del aeropuerto. Y los azules, más alejados pero con taxímetro. Nosotros pillamos uno de los primeros y le apretamos al máximo. Nos salió bien: aeropuerto-PadangPadang, 10€.
El taxi nos dejó en el Balirock. Precioso: todo de madera y bambú en un acantilado, mirando al mar. 10€. Pero esa noche no tenían habitación. Así que nos quedamos en la habitación de nuestros compis, que estaba al lado. Hablamos con la dueña y dijo que le diéramos la voluntad. Genial.
Al día siguiente ya nos cambiamos. El sitio era sencillo pero el emplazamiento en un acantilado mirando al mar lo hacia increíble. Decidimos quedarnos un par de días para descansar y organizar nuestro viaje en moto por Bali.
Primero de todo, la moto. Aquí en Bali, existen muchos sitios para alquilar motos pero aún así nos costó encontrar una. Negociamos y al final nos la dejó por 2,8€ al día. Estaba bastante bien. En Bali tener moto para desplazarte es casi imprescindible y sobre todo cómodo. A partir de ahí ya nos movimos para poner una colada y hacer todos los recados. Nos dio tiempo incluso de disfrutar de la maravillosa playa que teníamos al lado y pegarnos un buen baño mientras veíamos a la gente surfear.
Ya por la noche nos fuimos a ver un concierto a los bares de la cercana zona de Ulu Watu pero duramos vas bien poco.

 

Al día siguiente, tras cambiarnos al Balirock, nos fuimos con la moto a tomar el aperitivo a una terraza de Ulu Watu, enfrente del mar, y a ver surfear a la gente. La zona es preciosa, tiene mucho encanto.
Tras relajarnos fuimos a visitar el templo de Ulu Watu. Bastante simplón pero bonito por el entorno que le rodea, un estupendo acantilado.
Tras la visita, nos marchamos a comer a un bar regentado por un español, en concreto, malagueño. Le pillamos haciendo una paella o algo similar. Nosotros nos decantamos por comida indonesa. Mejor.
Por la tarde, descansamos un rato y luego nos dirigimos a cenar a la súper turística Kuta. Benidorm se le queda pequeño. Estaba a reventar de gente, tiendas, bares, discotecas, coches….asfixiante para nosotros así que tomamos algo y nos volvimos enseguida a “casa”. Todavía teníamos que preparar las mochilas pequeñas para nuestro viaje en moto por la isla.
Al día siguiente nos levantamos prontitud, ultimamos preparativos y salimos de ruta con nuestra moto y las 2 mochilas pequeñas. Las grandes las dejamos en el hostel.