La misma tarde del lunes que llegamos a Luang
Prabang y a pesar del cansancio, ya salimos a dar una vuelta. Habíamos
encontrado un hostel bueno, bonito y barato a la primera y estábamos hartos de
tanto estar sentados en el barco. El hostel en cuestión era el Oudomphone
guesthouse y estaba en el centro. Aún así era muy tranquilo.
La ciudad era preciosa y enganchaba desde el primer
momento. Al poco de salir se estaba montando el mercado nocturno diario de
artesanía, así que aprovechamos la coyuntura para echar un primer vistazo.
Después, ya de noche, continuamos paseando por la zona de la península de la
ciudad que era la colindante al Mekong y la que más ambiente tenía. Estaba
repleta de restaurantes, todos con buena repostería, fruto de la influencia
francesa y preciosos hoteles y guesthouses. Es una zona con una arquitectura
colonial digna de contemplarse. Tomamos algo a orillas del río y de allí, a
dormir al hostel.

El martes ya era nochebuena. ¡Qué sensación estar
allí en estas fechas! La verdad es que no teníamos ningún sentimiento de
Navidad salvo por los árboles adornados que de vez en cuando encontrábamos.
Este día nos dedicamos a visitar la ciudad y hacernos las fotos con unos gorros
de Papa Noel que nos compramos para la ocasión. Aparte de las propias visitas,
nos lo pasamos genial haciendo las fotos con los gorros. Además las utilizamos
para acabar de realizar nuestro video de felicitación navideña. Como
nosotros también habíamos sido buenos a lo largo del año Papá Noel se acordó de
nosotros y nos regaló una noche en un hotel de verdad. Genial. Lo
necesitábamos. La cena la hicimos en uno de los innumerables restaurantes de la
ciudad y aprovechamos para probar alguna carne típica de la zona.

El miércoles, día de Navidad, nos trasladamos de
nuevo a nuestro hostel e hicimos la única excursión que teníamos prevista aquí:
las cataratas de Kuang-si. El resto (elefantes, kayak, etc) ya lo habíamos
hecho en otras ciudades. El tour era además muy barato y te llevaban y traían a
la puerta del hostel. Las cataratas estaban a unos 24km de la ciudad. Eran
realmente bonitas. Incluso pudimos subir a lo más alto de las mismas para
contemplar las vistas desde arriba. Aún así lo mas bonito se encontraba en la
parte de abajo, donde el agua se acumulaba en distintas bañeras naturales con
una tonalidad celeste increíble. Precioso. Además las pozas estaban comunicadas
por pequeñas cascadas. Toda la zona disponía de mesas para que la gente pudiera
comer y vestuarios para cambiarse si se decidía probar el agua. Al lado de las
cascadas había un centro de recuperación de osos con varios ejemplares.
Realmente la visita valía la pena. De lo más bonito que hemos visto. 

A la vuelta de la excursión fuimos a comprar
nuestro billete a Vientian. Nos habíamos encantado y el autobús que salía la
noche siguiente estaba lleno. Una lástima pues los asientos de este autobús son
totalmente reclinables y te permiten dormir. De hecho el autobús se llama
‘sleeping bus’. Nos tocó coger el VIP bus que salía más o menos a la misa hora.
El de la agencia nos había dicho que el VIP bus tenía asientos anchos y
reclinables hasta un 60 por ciento. Pensamos que de esa manera algo
dormiríamos. Además nos ahorraríamos una noche de hostel. Esa noche cenamos en
un mercado nocturno de comida que se montaba en la parte de atrás del de
artesanía donde era posible cenar estupendamente por unos 3€ los dos. 
El día siguiente lo pasamos tranquilamente paseando
de aquí para allá, realizando alguna compra que otra, tomando zumos, etc,
haciendo tiempo hasta las 18:30 en la que nos recogían en el hostel.
Vinieron a por nosotros y nos llevaron a la estación de autobuses. Cuando
llegamos allí, primera sorpresa: en la ventanilla nos decían que el autobús
estaba lleno. De forma totalmente intencionada, ticket en mano, ‘montamos un
poco el pollo’, persiguiendo al encargado de un lado a otro. Su única solución
era que esperáramos a ver si alguien fallaba. Tras insistir e insistir, de
repente bajaron dos personas del autobús y ya teníamos sitio. Ya no preguntamos
más…Segunda sorpresa: lo de ‘asientos anchos, reclinables hasta un 60 por
ciento’, nada de nada. Estábamos literalmente como sardinas en lata.
Encajonados en los asientos. Tuvimos qué pedir a los de delante que pusieran su
asiento recto pues sí no, no nos cabían las piernas. Definitivamente la talla
laosiana no es la misma que la nuestra, ufff. Pero lo peor de todo era que nos
quedaban por delante 9 HORAS así, encajonados. Y para más emoción una carretera
que daba un poco de pánico. De hecho el autobús solo recorría en esas 9 horas
unos 400 kilómetros. Podéis sacar la media.
Finalmente, tras un viaje terrible sin apenas
dormir, llegamos destrozados a la capital de Laos, Vientian. 
Resumen de los costes
Total gasto para 2 personas, 3 días: 54,18€
– Comida: 26,64€
– Hostel: 9,12€
– Excursión: 10,03€
– Varios: 8,39€
Total gasto por persona, 3 días: 9,03€/persona/día