Tras una noche con mucho frío, el domingo nos levantamos para empezar nuestra aventura por Laos. Tras desayunar, hicimos el check-out y nos entregaron el pasaporte ya con el visado. Nos llevaron en furgoneta hasta la frontera. Allí nos sellaron primero de todo la salida de Tailandia. A continuación, un autobús nos recogió para trasladarnos un kilómetro en territorio neutral y nos dejó en la frontera laosiana donde nos sellaron la entrada en el país. Allí nos esperaba un Tuk-Tuk para llevarnos hasta el
embarcadero. Estuvimos esperando sobre hora y media antes de subir al barco y aprovechamos para aprovisionarnos de comida en el único bar que había. Además el guía nos cambió euros a la moneda del país, los LAKs, con un tipo de cambio algo desfavorable pero claro, a ver que hacíamos. Ni enseñándole un par de móviles con el cambio que nos daba la correspondiente aplicación de internet, pestañeó lo más mínimo. También nos ‘sugirió’ reservar ya el hostel en la aldea que íbamos a dormir a mitad de camino, Pak Beng, pues íbamos a llegar tarde. Con un poco de mal ánimo, pues después de lo del cambio, nos sentíamos un poco estafados y visto que era una sola noche y el precio del alojamiento entraba dentro de lo razonable, aceptamos.
Señalar que para ir de la frontera a Luang Prabang existia una alternativa a nuestro “slow boat”, también en el río, que son las lanchas rápidas. Tardan la mitad de tiempo pero suponen un serio riesgo. Ha habido ya algunos accidentes mortales. Nosotros vimos pasar varias y entiendes por qué.

Salimos sobre las 12:15, como casi dos horas más tarde de lo indicado por la agencia. El barco era bastante agradable, aunque iba a reventar de gente, extranjeros y también locales. Es de esos momentos que te dices, ‘Dios, que no pase nada, pero es para que pase’.
       
El Mekong es un río impresionante. Caudaloso, anchísimo en bastantes tramos, de aguas color marrón y en general con bastante corriente. En determinados momentos incluso con remolinos y olas. El paisaje que lo rodea es muy frondoso y de vez en cuando te sorprende con playas de arena blanca. Si, habéis oído bien. O con agudas rocas en mitad de su lecho.

De tanto en tanto parábamos a recoger o dejar gente local. Aquí el río es un medio de comunicación muy importante. Además pudimos ver las costumbres de la gente local, como un grupo de mujeres que hicieron el viaje sentadas en el suelo del barco. Allí incluso comieron, desplegando un auténtico pic-nic laosiano a nuestros pies, ante la atónita mirada de la gente. Nosotros, los turistas, nos dedicábamos a leer, escuchar música, hacer fotos o los más jóvenes a hincharse de cerveza. Al final, al cabo de 6 horas y ya anocheciendo, lo cual como aficionado a la navegación y en aquel río me inquietaba, llegamos a Pak Beng. Atracamos ya de noche y empezó el caos. Estos barcos atracan en las orillas y posteriormente descargan las maletas y bultos a lo bruto. Allí estaba todo el mundo con sus frontales y linternas en la orilla tratando de localizar en la amalgama de bultos su correspondiente maleta o mochila. Si a esto le sumas los vendedores de los hostels, ya tienes la escena al completo. Nosotros fuimos rápidos. Mientras Anna fue a localizar a la chica del hostel, yo me quede a localizar nuestras mochilas que además salieron de las primeras. De ahí nos llevaron al hostel en Tuk-Tuk. La verdad es que estaba bien. Habitación amplia, con baño dentro y limpia. Dejamos los bultos y nos fuimos a cenar. Pak Beng es una aldea orientada a los turistas del ‘slow boat’. Esta llena de hostels y restaurantes y poco más. Enseguida notamos en los sitios la influencia francesa: volvíamos a ver repostería europea y….¡pan normal!. Cenamos en un local junto al río y a dormir. Estábamos reventados. El viaje se hizo largo y al final habíamos pasado frío.

El lunes nos levantamos temprano para coger el barco. Antes fuimos a desayunar y comprar comida para ese día. En el barco los precios se multiplicaban casi por dos. Convenía ir temprano para coger buen sitio. Ese día nos repartieron en dos barcos. Nosotros escogimos uno con los asientos enfrentados y mesas. Por la noche era restaurante. Nos sorprendimos de lo amplios que íbamos. Salimos con un día bastante nublado, como casi todos en el Mekong. Al cabo de un rato ya salió el sol. Hoy se estaba mejor, aunque el patrón nos daba la misma confianza que el del día anterior, o sea, poca. Ese día hicimos al igual que el día anterior varias paradas. En una de ellas, ante nuestra sorpresa cargamos lo que a primera vista era imposible: bastante gente, varias bolsas de ropa, cajas de cerveza para medio Luang Prabang, un motocultor y….¡una moto!. Pocas cosas nos quedaban por ver. En definitiva, otra vez con el barco hasta los topes. Yo rezaba para que no quedara mucho, porque los rápidos y remolinos eran como el día anterior. Para nuestra sorpresa, el barco iba más estable y menos escorado. 
Al cabo de 7 horas de ‘nada’, llegamos a una parada que decía “Provincia de Luang Prabang”. Paramos y uno de los “responsables” del barco dijo que aquello era el final: una de las orillas del río, repleta de barro resbaladizo y con una pendiente bastante pronunciada para llegar a la carretera. Al principio creíamos que era una broma, pues esta gente son en general bastante bromistas. Cuando vimos que era en serio casi hay una rebelión a bordo. Cuando ya lo teníamos asumido, bajamos entre todos los pasajeros las mochilas y maletas y, tratando de no matarnos, subimos a la carretera. Allí, ¡como no! había una legión de Tuk-tuks esperando. Había hasta una oficina para cobrar. Todo muy bien montado…para ellos. Al menos el precio no era desorbitado al ser apenas 10 km pero aún así, da bastante rabia.
Al cabo de 20 minutos estábamos en Luang Prabang. De ahí al hostel que habíamos visto en la Lonely. Ya esta, habíamos llegado. La verdad es que recomendamos la travesía en “slow boat”. Es singular y te permite imaginar lo que es la vida de la gente a las orillas de este río.
Resumen de los costes
Total gasto para 2 personas, 2 días: 142,21€
– Traslado: 23,86€
– Tuk-Tuk: 3,65€
– Comida: 29,43€
– Hostel: 23,72€
– Visado: 59,89€
– Tasas frontera: 1,66€
Total gasto por persona, 2 días: 35,05€/persona/día