El miércoles para “celebrar” el día de año nuevo nos metimos, entre pecho y espalda un traslado de 14 horas. Medirlo en kilómetros, aquí, no tenía sentido.
Empezamos la “tournée” a las 6:30 de la mañana, hora en que nos recogió una camioneta tipo tuk-tuk hasta Tha Khaek. 5:30 horas sentados en un banco duro en la que llegó a haber hasta 20 personas cargadas. Y el término es literal. Fuimos parando de
forma continua a petición de la gente que nos iba viendo y también dejándola por el camino. Divertido pero al final de las 5:30 horas acabas molido. Cuando llegamos a la estación de autobuses de Tha Khaek, el cartel indicaba que el autobús hacia Pakse, nuestro siguiente destino, había salido hacia 30 minutos pero, como era lógico pensar, no era así. Llegaba tarde y así lo pudimos coger sobre las 1. Hora y media de retraso sobre el horario oficial. El autobús era para verlo: tenía rajados todos los sillones salvo 4 o 5 que, lógicamente estaban ya ocupados al subir. Además estaba sucio y destartalado. En fin, “sólo” nos quedaban 7 horas. Iniciamos el trayecto de forma estoica. Como en otras ocasiones, paradas de vez en cuando para recoger gente y para que las vendedoras de comida subieran a ofrecernos comida. En una de esas paradas, aprovechó el conductor para que nos soldarán una parte rajada del freno delantero que hacía un ruido terrible. Sorprendente la escena. En España la gente se hubiera negado a continuar. Sin mayor novedad llegamos a Pakse a las 8 de la noche. Nos recogió un tuk-tuk a los extranjeros que habíamos bajado del autobús mientras que los laosianos continuaba su camino, imagino que a la estación de autobuses correspondiente. Le dimos la dirección de 2 hostels. El primero estaba lleno (recomendado por la Lonely) pero el segundo tenía habitaciones libres. Cenamos y a poner el cuerpo recto por primera vez en el día 😉

Nos levantamos tarde el jueves, era nuestro día de descanso. Anna se encontraba un poco débil. Sentía que estaba cogiendo gripe así que se quedó a descansar más rato mientras yo me iba a explorar la ciudad. Pakse no da para mucho: pasear un poco por el centro, visitando el templo y ver el paseo ribereño del Mekong. Es impresionante ver la anchura que tiene el río al pasar por esta ciudad. Por la tarde, ya juntos, estuvimos viendo las posibles excursiones, a saber, Meseta de Bolaven, para ver cafetales y cascadas y templo de Champasak, que es similar al de Ankor Wat pero mucho más pequeño y además está en ruinas. Así qué, dado el estado de mi compi y lo poco atractivo de las propuestas, compramos el billete a las 4.000 islas de Si Pha Don. A los dos nos apetecía mucho.

El viernes nos tocó de nuevo madrugar. La furgoneta venía a por nosotros sobre las 8. Montamos y de ahí, por buena carretera al embarcadero de Ban Nakasang. Allí nos apeamos para subir seguidamente en la barca. Antes había que pasar por la caseta de los tickets. Cual fue nuestra sorpresa al decirnos el empleado que no teníamos pagado el barco, pese a que el chico de la agencia en Pakse donde compramos el billete, nos dijo que estaba todo claro. Nos enfadamos de forma intencionadamente calculada, enseñando el papel de la agencia donde decía que estaba incluido y después de un par de llamadas y mucho insistir se solucionó el asunto. A partir barca hasta Don Det, isla en la que nos íbamos a alojar. Nada más llegar encontramos hostel, el Phow River View, dejamos las mochilas y pegamos una vuelta a la isla en busca de alojamiento alternativo, opciones de excursiones, etc. Después de recorrer la isla, haciendo un alto en el camino para comer en una terraza con vistas al río, decidimos quedarnos en el que ya teníamos reservado. Estaba cerca de la zona de ocio y a la vez retirado suficientemente como para estar tranquilos. Además las vistas eran buenas y el bungalow estaba bastante decente dentro de la horquilla de precio mochilero. Por la tarde hicimos una buena siesta en las hamacas del bungalow (gran placer) y al anochecer nos acercamos a la terraza de la recepción del hostel para cenar y conectarnos un rato a internet para actualizar el blog y las redes sociales. Después, como muchas noches vimos una peli en el mac antes de dormir. Esa noche tocó “Hombres contra mujeres”. Muy divertida.

El sábado nos levantamos tarde (tarde aquí son las 9 de la mañana) y después de desayunar (¡tortilla de patatas!), alquilamos un par de bicicletas en el mismo hostel. Nos fuimos hacia el sur para cruzar el Puente de los franceses y acceder a la vecina isla de Don Khon. 2€ por persona, cruzar 🙁 . Allí visitamos las cascadas de Tat Somphamit. Se supone que son las cascadas pequeñas de la zona y aún así nos quedamos gratamente sorprendidos. Maravillosas, no por la altura de la caída, sino por el volumen de agua que desplazan y el amplia área que abarcan. De ahí, continuamos camino a la punta sureste de la isla donde existe un mirador donde el río se hace muy amplio y es la zona donde se ven los delfines de agua dulce, típicos de la zona. Esto lo íbamos a ver también al día siguiente en la excursión que queríamos hacer. Continuamos la vuelta a la isla, parando en un puesto de comida callejera donde degustamos nuestra querida “Papaya salad” que además habíamos aprendido a preparar en el curso de cocina de Vientian. Buenísima. Y después ya para el hostel. Nos dimos una ducha y nos fuimos con las bicis a ver la puesta del sol a la punta noroeste de Don Jet, con la compañía de la cámara de fotos y un par de cervezas. Aprovechamos además para contratar la excursión del día siguiente que nos costó la friolera de 320.000 Laks, o sea, 30€ los dos ;-). Cena, redes sociales y a dormir.

Nos despertamos “temprano” el domingo para hacer el tour. Primero de todo tocaba desayunar (incluido en el precio). Esto empezaba bien. Después recoger los kayak y a remar. Nos llevaron por el río hasta unos rápidos de grado 2-3 que además de fáciles, son muy divertidos para gente neófita como nosotros, aunque hubo tiempo para algún vuelco y alguna discusión de pareja por el camino. Luego paramos y fuimos a pie para ver las “Small waterfalls”. Pues eso, pequeñas en relación a las que habíamos visto el sábado. De ahí de nuevo al kayak y más rápidos. Esta vez, sin consecuencias. Llegamos remando hasta la zona donde se congregan los delfines de Irrawady, de los cuales viven aquí unos 20 ejemplares. La zona es una poza de 50 metros en la confluencia con la frontera de Camboya. Estuvimos esperando un rato y al final tuvimos suerte. Vimos varios ejemplares, incluso alguno bastante cerca. De ahí, otro rato remando y desembarcamos en una isla. Allí mientras los clientes descansábamos, los 3 chicos de la agencia nos prepararon una auténtica barbacoa con carbón. Genial. Después de la comida, siesta y a continuar con el kayak. Avanzamos un poco más y ya nos subimos en tuk-tuk para ir a ver las Khonephapheng waterfalls, las consideradas de mayor volumen de todo el Sudeste asiático. La verdad es que son bastante impresionantes, dignas de verse. De ahí un rato en tuk-tuk y los últimos 500 metros de kayak. ¡Acabamos rendidos! Nos fuimos a la cama sin ni siquiera cenar, jajaja.

El lunes fue el día de descanso. No hicimos nada, salvó pasear, leer, algo de internet. También están bien estos días.
El martes salimos temprano hacia el autobús que nos llevaría a Phom Phen. 
La verdad es que recomendamos esta zona para pasar unos días de descanso. Además se pueden realizar varias actividades, si uno es más inquieto.
Total gasto para 2 personas, 6 días: 165€
– Transporte: 37,53€
– Hostel: 36,62€
– Comidas: 54,61€
– Excursión: 29,30€
– Lavandería: 2,29€
– Varios: 4,94€
Total gasto por persona, 6 días: 13,77€/persona/día