Nos levantamos y aprovechamos para pegarnos una buena ducha de agua caliente. Cuando viajas de mochilero hay que aprovechar los sitios con buenas duchas de agua caliente, nunca sabes cuándo encontrarás la siguiente, jajaja. Desayunados y con todo recogido, cargamos todo enTukyy emprendimos camino a nuestro siguiente destino, Bentota.
Tras salir del caos de la parte nueva de Galle, seguimos la carretera al lado del mar. La verdad es que resultaba muy agradable e interesante conducir viendo tanto maravillosas playas de arena blanca sin apenas gente como las típicas escenas de la vida cotidiana de los pueblos.

De esta manera al cabo de unos kilómetros llegábamos a la turística ciudad deHikkaduwa. El entorno era bonito, pero una localidad demasiado turística para nuestro gusto. Además como era muy temprano, decidimos continuar hacia Bentota y pasar allí la noche.

Tras un poco más de 2 horas, contando el típico desayuno indio que solíamos tomar, llegamos aBentota. Decidimos atravesar la ciudad y buscar alojamiento en la parte norte pues allí aparecían los hostales más económicos que, este caso, eran más bien pocos. Aquí lo que abundan son los complejos turísticos totalmente vallados.
Estuvimos dando vueltas buscado el par de referencias que siempre tenemos a mano y tras preguntar aquí y allá nos decidimos por un hostal que consistía en varias casas y era relativamente pequeño. Los dueños eran muy majos y amables. La habitación estaba bien: grande, baño dentro y limpia. Teníamos también wifi pero en el edificio principal. Y todo ello por 2.500 LRK la noche (17,1 €). El entorno era muy bonito, rodeados de una arboleda y a 1 minuto de la playa. Dejamos las mochilas y nos fuimos a pasear.

La playa era muy bonita: arena blanca y el agua cristalina. La única pega es la cantidad de resorts que había en primera linea. Pero bueno, dando un agradable paseo te podías alejar y disfrutar tranquilamente del entorno. Además había varios chiringuitos de playa donde degustar típica comida del país. Así disfrutamos de una relajada tarde sin hacer nada excepto comer, beber y pasear. ¡Brutal!

Ya cuando empezó a oscurecer, nos dedicamos a hacer fotos del precioso atardecer sobre el mar. Y de ahí al hotel a cambiarnos para cenar. Ya veis, estrés total, jajaja.

Por la noche nos fuimos a cenar a uno de los chiringuitos de la playa pero decidimos ir con Tuky. Casi resultaba una misión imposible porque la mayoría de los caminos eran entradas a los resorts. Al final en una de las entradas, el portero me confundió con un local y pensaba que llevaba a Anna de vuelta al hotel y nos abrió la puerta. Así que no nos cortamos un duro, dejamos aTukybien aparcado y vigilado, y atravesando el resturante del hotel nos fuimos a la playa y de ahí a los chiringuitos, jajaja. Estuvimos apunto de hacer la típica jugada de sentarnos a cenar y dar un número de habitación al azar pero bueno, se quedó en una idea.
Cenamos en la playa maravillosamente y de ahí al hostal. ¡Buen y relajado día el que habíamos pasado!
Resumen de la etapa
Galle – Bentota
Tiempo invertido: 2 horas.
Kilómetros: 62 km.
Tipo carretera: buena, aunque con mucho tráfico