Para volar a Nueva Zelanda, muchos vuelos hacían escala en Australia (Sydney, Melbourne o Brisbane). Nosotros escogimos hacer escala en Sydney básicamente para ver su bahía, y como no, su mítica ópera.

Llegamos a Australia a primera hora de la mañana. Tras
pasar el control de pasaporte dejamos los mochilas en consigna y cogimos el único medio para llegar al centro de la ciudad (taxis aparte), el tren. Por unos módicos 24 € tenías billete de ida y vuelta. Es caro pero en poco mas de 20 minutos estábamos en la bahía de Sydney.

Tras andar después unos 10 minutos más, nos encontramos cara a cara con el mítico edificio. La verdad es que esta primera imagen nos decepcionó un poco. No ofrece una visión bonita del conjunto. De todas maneras hay que contextualizarlo todo. En la época que se construyó debió ser un edificio rompedor. Hoy en día hay varios edificios así. Hasta podríamos ver que la arquitectura de Calatrava tiene varios elementos de este edificio (opinión de profanos). En todo caso, estábamos emocionados de estar allí. Para tener una mejor visión cruzamos los anexos y preciosos jardines botánicos para tener una visión desde lejos y un poco más de lado. Tras 10 minutos de bonito y agradable paseo por los jardines botánicos llegamos a un mirador donde se veía la bahía con la ópera en primer plano y el puente de Bradfield detrás. Muy bonita estampa 😉

Tras las pertinentes fotos caminamos de vuelta y comimos en el mismo edificio donde llegaba el tren. Tras consultar a las camareras, decidimos cruzar el puente de Bradfield. Para llegar hasta el mismo atraviesas el bonito barrio anexo al puerto con edificios antiguos. El puente en sí es bonito pero más las vistas que desde su punto más alto puedes contemplar de la bahía y del edificio de la ópera, esta vez de frente. Desde cada perspectiva parecía un edificio totalmente diferente. Muy interesante. 
Luego volvimos sobre nuestros pasos hasta la calle de St.George. De ahí todo recto hacia el ayuntamiento. De camino contemplamos la parte financiera y más comercial de la ciudad así como lugares muy interesantes como la Australia Square, el edificio Queen Victoria, el ayuntamiento y la catedral de St. Andrews.

Tras esta mini visita a Sydney y contentos pese al cansancio, regresamos. En tren al aeropuerto. Allí recogimos nuestras mochilas de nuevo y check-in para el vuelo a Nueva Zelanda
Total gasto para 2 personas, 1 día (un rato): 94€
– Transporte: 47€
– Comidas: 25,14€
– Consigna: 16,4€
– Varios: 5,46€
Total gasto por persona, 1 día: 47€/persona/día