Las 8 preguntas después de una vuelta al mundo

¿Por qué dar una vuelta al mundo?

Los que seáis viajeros lo entenderéis perfectamente. Los que no lo seáis tanto pues simplemente deciros que es el máximo sueño que puede tener una persona inquieta, inconformista, ansiosa por conocer lugares y gente nueva y distinta y que disfruta con cada nuevo reto.
Pensamos, medio en broma medio en serio, que debería ser algo obligatorio para todo el mundo. Un viaje de estas características te hace ser una persona más abierta y tolerante. Nos iría mejor si todo el mundo viajara más.

¿Y no tiene un coste desorbitado?

Evidentemente es un viaje largo. Nosotros estuvimos 11 meses y a pesar de estar un año ahorrando, la mentalidad es siempre la de gastar lo mínimo posible, salvo en aquello que es muy relevante en cada país y no puedes encontrarlo en otro. A lo mejor, mueves cielo y tierra por dormir por 5-6 € por persona al día y comes por 1 € (todo esto en Asía, por ejemplo) y luego pagas 35 € por ir a visitar Angkor Wat.
Resumiendo, nos hemos gastado, 13.000 € por persona, incluido un seguro médico con grandes coberturas.  ¿No es tanto, verdad?

¿Es difícil viajar por países tan distintos al nuestro?

Nosotros hemos seguido una ruta bastante “común” en una vuelta al mundo, con lo que todos los países por los que hemos pasado, salvo una  remota zona de China, están bastante preparados para el turismo y es todo extremadamente sencillo. Y así lo recomendamos en un primer viaje largo. En muchos casos es más fácil viajar que por España. Hay que tener en cuenta que el turismo es una fuente de riqueza muy importante en muchos países y son conscientes de ello.

¿No surgen ganas de volver a casa después de tantos meses?

Al principio, cuando todavía llevas el chip de “viaje de vacaciones”, el viaje se te hace muy largo mentalmente. Cuando, con el paso del tiempo, te vas relajando y pasas de viajar a vivir viajando (nos encanta esta frase), entras en una dinámica increíble que te hace disfrutar plenamente de todo y casi te olvidas de tu país. Es la mayor sensación de libertad que hemos sentido nunca. Te levantas cada día sin ningún condicionante. Brutal.
No, salvo por ver a la familia y gente cercana, no hay cansancio mental ni ganas de volver.

¿Se pasa por algún momento de peligro?

Los únicos momentos de peligro son cuando coges un medio de transporte público, especialmente en países como Nepal,  con los autobuses, ya que las carreteras están en malas condiciones o Sudamérica, donde la mayoría de los viajes se realizan de noche. También hay que saber qué tipo de taxi hay que coger en Bolivia o Perú para evitar sorpresas.  Por lo demás no tuvimos ninguna sensación de inseguridad, especialmente en el Sudeste Asiático.

¿Qué país es el más bonito?

Típica pregunta. Cada país tiene su encanto y te aporta sensaciones distintas y muy interesantes, es difícil decidirse por uno.  Pero si nos tenemos que mojar, a nivel global de país, nos quedaríamos con Indonesia o Nueva Zelanda.

¿Por qué una vuelta al mundo…sabrosa?

Queríamos hacer algo distinto a “Juanjo y Anna por el mundo”, así que surgió la idea de utilizar la comida como elemento conductor del viaje.  Además esto dio pié a realizar cursos de comida en distintos países, cocinar en casa de gente local y a que nos enseñaran las cocinas de algunos restaurantes. Grandes experiencias en cualquier caso.
Además la comida es una parte muy importante de la cultura del país.