
Tras una noche muy tranquila, desayunamos fuerte pues hoy tocaba andar. Nuestra primera parada iba a ser en The Redwoods, un bosque con árboles californianos de corteza rojiza y gran tamaño a pocos minutos de Rotoura. En pocos minutos llegamos a esta magnífica arboleda. Fuimos a informarnos en la oficina del visitante de las opciones. Había un montón de opciones desde caminatas de 30 minutos hasta 8 horas. Nosotros escogimos una de 2 horas que llevaba a un mirador sobre la ciudad. La caminata empezaba atravesando la arboleda de Redwoods. El sitio era sobrecogedor.
Debido a lo tupido de los árboles se hacía dentro prácticamente de noche. Cuando mirabas a la copa de los árboles casi te marea as buscando el fin de estos tremendos trocos de gran diámetro y altura. Era curioso pero sólo tenían hojas muy cerca de la copa, justo desde donde empezaba a entrar la luz. Tras la arboleda, en un entorno más «normal», ascendimos a un mirador sobre la ciudad en el que podía ver también todo el lago y la abundante actividad geotermal. Es increíble. Muy bonito. Y ya de ahí, volvimos por un camino distinto al anterior pero igualmente interesante. Al final 2 horas y media de un agradable paseo sin grandes esfuerzos físicos. El parque además contaba con varios caminos señalizados y preparados para mountain bike y caballos. Cuando regresamos había bastante ambiente.








